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ABDOMEN PLANO // 6 COSAS QUE PROBÉ

Una de las búsquedas más googleadas, el sueño de muchas y complejo de varias. No sé si habrá sido el efecto de la televisión y el marketing, los desfiles de Victoria’s Secret o el boom de internet, pero el tema es que logró instalarse en nuestro inconsciente colectivo que el sinónimo de tener un cuerpo fit y saludable era con un vientre plano. No calugas, ni sick pack: como el cuerpo de Barbie, que sí, obvio, nos damos cuenta que su cintura no es posible, pero sin embargo lo normalizamos y decimos ‘ok, tengo que matarme en el gimnasio y no comer nada para conseguirlo’.

Yo creo que desde que estaba en el colegio, cuando empecé a usar bikini y los pantalones a la cadera eran el último grito de la moda que el complejo con el rollito se volvió un poco más serio (me da risa que hasta lo trato con cariño y uso diminutivos al hablar de esto). Incluso sin las redes sociales para mortificarme la presión era real, quería a toda costa tener la guata plana, estaba dispuesta a hacer 1.000 abdominales diarios si era necesario y probar todos los trucos caseros que leía en revistas para conseguirlo.

Con el paso del tiempo y un sinfín de experiencias como: ‘el té verde es mágico’, ‘usa faja en el gimnasio’, ‘una dieta sin carbohidratos y estás lista’, ‘es la genética, tendrías que hacerte una liposucción’, ‘50 minutos mínimo de cardio’ y suma y sigue, llegué a una única conclusión: tenía que quererme primero, dejar de leer tonteras sin fundamento y asesorarme.

No fue de la noche a la mañana, sigo en proceso, pero tras ocho años de entrenamiento constante, una dieta que por fín me hace sentido y se adapta a mi vida y un amor propio sólido, puedo decir que tengo el cuerpo fuerte que siempre quise tener (que incluye una guata sin complejos al sol).

Les comparto una lista de seis cosas que probé, lo que me dio resultado y lo que no:

El té verde /

No sé por qué pensé que el té iba a tener un efecto mágico quema grasa.

Un ‘spoiler’ a esta lista: no hay nada mágico que te haga eliminar grasa sin esfuerzo. Lo que sí puede hacer el té verde por tí es ayudarte a estar más hidratada, a tener un metabolismo más fluido y a beneficiarte de los antioxidantes.

Quizás para algunas el té disminuye la molesta inflamación de colón, pero más allá de un efecto, el “flat tummy tea” es un mito.

1.000 abdominales diarios /

Bueno, debo confesar que nunca llegué a hacer 1.000 diarios, pero si 500 y si bien los sentía adoloridos al día siguiente, mi six pack seguía sin aparecer.

¿Has escuchado alguna vez la frase ‘los abdominales se hacen en la cocina’?

Bueno, lo que pasa es que puedes tener unos abdominales duros como roca, pero si comes mal y tu alimentación no es equilibrada nunca lograrás quemar la capa de grasa que los recubren.

A las mujeres se nos suele acumular grasa en el abdomen y los glúteos por un tema hormonal y quizás te cueste más, pero si es lo que verdaderamente quieres, lograrlo está en tus decisiones alimenticias.

Cardio a baja frecuencia o LISS (Low Intensity Steady State) /

Cuando puse en práctica el cardio a baja frecuencia, debo decir que vi los primeros resultados interesantes.

El cardio a baja frecuencia es el tipo de ejercicio cardiovascular que practicas a un 60-70% de tu frecuencia cardiaca máxima y la idea es que lo hagas mínimo durante 25 minutos.

Creí haber descubierto la solución y por un tiempo fui la más dedicada, pero todavía no conseguía mi objetivo. El LISS es efectivamente una buena alternativa, pero es un cardio más, así como el HIIT (High Intensity Interval Training), o como salir a correr 5 km, o body combat.

En el fitness lo que importante es el movimiento y lo que yo he descubierto es que en la variedad está la clave. Lo importante es la constancia e ir variando para no estresar al cuerpo y permitir que se liberen las hormonas correspondientes.

Masajes reductivos /

Este truco si que engaña a cualquiera.

Sales de la sesión y dices “lo he logrado”, pero la pregunta que te da miedo hacerte es ‘¿y a dónde se fue la grasa?’.

No soy experta, pero a mí nadie me viene con que la grasa se derrite y se drena por algún flujo interno que luego eliminamos por la orina. No digo que sea malo hacerse los masajes, pero tendrías que vivir esclava de ellos para tener el anhelado vientre plano, porque al igual que el té, se trata de un efecto.

Lo que sí me di cuenta cuando me los hice, es que si le sumas ejercicio y buena alimentación, estuve muy cerca del resultado que quería.

Puedo decir que es una verdad con letra chica.

Quema grasas y suplementos /

Este es el método que me da más vergüenza asumir, porque no puedo creer que esto se venda en las farmacias como la panacea (y que yo haya caído).

Los quema grasas comunes tienen la siguiente fórmula: son altos en cafeína y te

Recomiendan tomarlos antes de entrenar, haciendo que tu frecuencia cardiaca aumente, dándote “energía” para que transpires más durante tu sesión, lo que eventualmente se transformaría en una mayor quema de grasa. No lo necesitas realmente, no es magia (nunca he sabido de nadie sano que haya conseguido alguna vez una guata plana por tomar estas cosas).

Y sí, confieso que tomé unas cápsulas que salían en todas las revistas, se llamaban V-Plano y prometían una guata plana…¡sin comentarios!

Dieta extrema sin azúcar /

Probé todo un mes sin azúcar, fue casi una manda, porque mi relación con lo dulce era de tormento.

Mi ansiedad me ganaba y me quería comer un paquete de galletas completo, repetirme tres pedazos de torta. Antes de eso, era tal mi obsesión, que cuando ya no podía más me daba el permiso y sin darme cuenta me había ido al extremo. Ese mes debo reconocer que al principio fue difícil, luego anduve varios días sin energía, me costaba concentrarme y luego llegué al equilibrio y me “desintoxiqué”, pero ¿Y mi guata plana? Lo que no comí en azúcar procesada lo compensé en grasas y otros carbohidratos, aunque debo reconocer que bajó un poco, sobretodo en la mañana, después del ayuno de toda la noche.

Me sentía menos hinchada, con más energía y menos ansiedad.

Las dietas extremas no funcionan y en lo personal, me es imposible seguirlas.

Recientemente me asesoré con una profesional, quien me dio una pauta de mis requerimientos según cada macronutriente y por fín entendí que si bien mi alimentación era bien completa, estaba levemente desbalanceada: me pasaba siempre en los carbohidratos y me faltaba proteína.

Lo que les decía del amor propio al principio es clave, porque lo que funcionó para mí, no necesariamente te llevará a tí a tu objetivo. En esta lista hay un montón de lugares comunes, inseguridades y ganas de alcanzar un estereotipo que quizás nunca consigas.
El autoconocimiento y determinación te guiarán hacia tu meta, quizás no tengas atajos, pero los resultados serán definitivos.

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