Amor propio

No gustarle al resto, te importa? Autocuidado.

No gustarle al resto, te importa? Autocuidado: Ármate de coraje y siéntete cómoda con no gustarles a todos.

 

Hay algo más terrorífico que sentirse vulnerable? Vulnerable frente al resto?

 

Para mí es de mis grandes miedos, pero al mismo tiempo algo que hago constantemente.

En mi experiencia trabajando en redes sociales y estando expuesta a muchas personas, cada vez que comento una opinión que no va en la línea de lo típico o aceptable por la sociedad (que es casi todos los días, básicamente a eso me dedico jaja) siento ese miedo maldito que comienza a atacarme.

Ese miedo de ser juzgada, funada, criticada, que se rían de mi, que me ridiculicen, que me ataquen, que hablen de mi, etc.

Es súper impresionante porque una vez que te pones a analizar ese sentimiento te das cuenta que básicamente vives para gustarle al resto, como si ser “gustada” fuera de las cosas más importantes en tu vida.

Lo es?

Para mí ahora en este minuto de la vida no lo es, pero sí lo fue por muchos años.

 

Por muchos años dije que sí a cosas que no quería hacer. Por muchos años me importó no gustarle al resto

Por muchos años viví pensando en que literal TENÍA que cumplir con cierto estándar, tenía que ser la persona que siempre decía que sí. La palabra no estaba fuera de mi vocabulario y cómo muchas situaciones así terminan, estaba siempre cansada, ansiosa, angustiada y frustrada. Me resentía a mí misma por decir que si y a la persona que me pedía por pedir mucho. Una avalancha de malas decisiones, malos sentimientos y nada bueno que sacar de eso, o si?

Bueno, de todas las situaciones se puede sacar algo bueno. Ese es mi mantra de vida y si están acá es porque lo saben.

Alguna vez te ha pasado que te sientes:

 

  • Asustada de decir que no, “si digo que no va a pensar que soy aburrida o pesada”
  • Que haces cosas solo por el resto, “si no lo hago, no le voy a gustar”
  • Asustada de decir las cosas como son, “si le digo que deje de comentar mi apariencia o mi peso se va a enojar o no me va a entender” (si te sientes así anda a leer este artículo)
  • Que copias lo que hace o opina el resto, “todos lo hacen, tengo que hacerlo”

 

La verdad de las cosas mi hermosa es que todas queremos sentirnos libres, opinar libremente. Pero también queremos ser aceptadas y gustarle al resto.

Decir lo que queremos decir, usar la ropa que queramos usar aunque no esté a la moda o no vaya con el estándar, vernos como queremos vernos, comer lo que queramos comer y poder opinar libremente sin juicios.

Y la sociedad nos ha engañado! Hemos vivido engañadas por años y años de que la única manera de ser amadas y gustadas es si somos la versión más linda, feliz, calladita y flaca de nosotras mismas. Y todo lo que sea fuera de ese contexto, que no vaya con el estándar hay que esconderlo, enterrarlo y nunca jamás hablarlo.

Pero existe algo diferente, un truco, un sentimiento, una técnica. Poner límites, si suena súper obvio, pero es realmente tan obvio?

“Los límites son la distancia en donde puedo simultáneamente amarme a mi y al resto” – Prentis Hemphill

Si estás constantemente preocupada del resto, te dejas de preocupar de ti misma, mientras que poner un límite te ayuda a preocuparte además de ti. Encontrar un equilibrio y no estar siempre con la balanza hacia un lado, otro lado, no TÚ lado.

 

no gustarle al resto

Además es clave entender que no le vas a gustar a todo el mundo, no eres monedita de oro. Y trabajar en estar ok con eso, entender que así funciona la vida y francamente: es lo que hay! No gustarle al resto se transformará en la normalidad de tu vida y eso es maravilloso, no puedes gustarle a todos!

 

Da igual cuanto peses, que te pongas, qué comas, como te veas. Siempre habrá alguien que no le va a gustar, que no te va a aceptar. Siempre.

Como dice el dicho, puedes ser la manzana más deliciosa y jugosa. Pero siempre habrá alguien que no le gustan las manzanas. Y como les dije recién, es lo que hay!

Tantas, pero TANTAS mujeres que conozco, clientas, conocidas, amigas, familiares, etc. Terminan siendo el copiloto en su vida, guiada por otros, tomando decisiones por otros, sintiendo por otros! Por miedo a no gustarle al resto.

Tu tienes que ser la que controla tu vida, la que controla tus decisiones, la que toma esas decisiones en base a lo que piensas, ser el piloto de tu vida. Tomar las decisiones y ser tu guía. Y para poder hacer esto debes poner límites, cultivar la habilidad de decir que NO, incluso si eso significa no gustarle a algunos. Si te interesa este tema te dejo un post que te puede gustar «tu mamá comenta tu peso»

Aceptar que si vives siendo la pilota, no le va a gustar a alguna gente. Y eso está bien, elígete a ti misma, no elijas al resto. Vive tu vida por ti para ti, no para el resto. Encuentra ese equilibrio y te prometo que todo será mucho mejor.

Te sentirás en paz, tranquila y sobre todo feliz.

Se necesita valentía para tomar estas decisiones. Y la valentía es una decisión, es tu decisión, DALE.

Lista? Vamos entonces, te tengo algunos de los pasos que a mi me han ayudado a tomar estas decisiones:

 

Paso 1: Dile que sí a ti misma.

Ya, no siempre estamos preparadas para hacer cambios drásticos y ponernos metas altísimas, de echo siempre he encontrado que las metas grandes solo nos frustran. Así que partimos en pequeño.

En vez de ir a tomarte ese café con esa amiga que te hace sentir mal, dile que mejor hablen por teléfono.

No va a ser lo más fácil y cómodo del mundo, pero será un avance. Y todos los avances son positivos, no existen avances pequeños, todos valen. Y esa incomodidad va a ser mil veces mejor que resentirte a ti misma después por haber dicho que si.

Las posibilidades de que a esta persona no le importe realmente si hablan por teléfono o se toman un café son ALTAS y tu te ahorras ese rato que no querías pasar con ella-el.

Me pasa con muchas clientas que tienen hijos, que cocinan para su familia, hacen almuerzos para sus niños y no se preocupan de qué quieren comer ellas, si es que queda comida para ellas, ellas no son prioridad! Te suena conocido?

Bueno, esta semana preocúpate de ti misma, que estés contemplada en el almuerzo, que quieres comer tú?

 

Paso 2: Si no quieres, di que no.

No puedes controlar qué te pide la gente, hasta qué punto exigen de ti, pero si puedes controlar hasta que punto tu dejas que ellos exijan. Puedes tomar dos caminos; enojarte porque están pidiendo demasiado y frustrarte (no funciona, creanme he tratado) o puedes poner el límite tu misma.

Como ejemplo personal, a mi me pasaba muchísimo que al trabajar a través de instagram me pedían favores, que acepte tal producto para promocionar, emprendimientos que necesitan ayuda, amigas que quieren mostrar su tienda de zapatos, es infinito.

Y al principio me frustraba tanto porque decía que si siempre, pero me enojaba porque nadie le tomaba el valor a mi trabajo. Hasta que dije “basta”, hago favores pero solo cuando quiero y me hace sentido. No trabajo gratis porque nadie trabaja gratis en esta vida y de esa manera vivo mucho más tranquila y en paz conmigo misma.

Si mi primera reacción no es un “obvio que te ayudo!!” Entonces inmediatamente la transformo en “muchas gracias pero tendré que pasar”

Si no quieres hacerlo, entonces di que no.

 

Paso 3: La práctica hace al maestro.

Nada que vale realmente la pena es fácil, así no más. En otras palabras, lo que fácil viene fácil se va y las cosas que valen la pena hay que pelearlas!

Y obviamente la pelea no es algo simple, no es algo que se da de manera rápida. Es una lucha diaria.

Y como les he dicho muchas veces es un músculo que hay que trabajar, no sirve de nada pensar “voy a poner mis necesidades como prioridad” sin tomar acción, ya que solo te quedas en una idea. Te congelas en el tiempo y el tiempo pasa muy rápido y llega un punto en que te das cuenta que llevas años con esta “idea” y que no haz concretado nada.

Así que a concretar, a trabajar este músculo como locas.

 

Algunas de mis maneras favoritas de practicar este tema del auto cuidado y lanzarte a preocuparte por ti misma sin importar lo que diga el resto son:

 

  • Decirle a tu mamá eso que te llevas guardando tanto tiempo
  • Cocinar lo que tú quieres comer (no TODOS los días, pero si que sea algo constante)
  • Opinar en esa discusión familiar en vez de quedarte callada y imaginarte tu respuesta en la ducha (a quien no le ha pasado?)
  • Decir “te quiero mucho”
  • Hacer eso que llevas tanto tiempo pensando pero que nunca haz hecho por vergüenza

Y con este último punto quiero contarles una mini anécdota mía, hace muchos muchos años que me llama la atención el tema de bailar ballet. Siempre lo he encontrado maravilloso, pero siempre me decía a mi misma: “las bailarinas son flacas, tú no lo eres, así que no es para ti”. Impresionante cómo a veces podemos ser nuestras peores enemigas!

Bueno, con el tiempo se me fue olvidando, el estrés de la vida viene y las cosas pasan a segundo plano. Hasta que mi hermana chica se metió a clases de ballet por zoom en la cuarentena, las clases las da mi tía que es bailarina y un día viéndolas bailar me motivé.

Me lancé, me metí a ballet y llevo ya un mes en que lo he pasado increíble, no tengo mucha gracia jaja pero lo paso muy bien.

Y lo más importante de todo, me atreví.

Atrévete tú también. No te quedes congelada, dale! No tengas miedo a no gustarle al resto.

Te dejo este post de mi instagram que habla de esto mismo, de como puedes gustarte y estar feliz contigo misma sin importar la opinion ajena.

Besos,

W

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